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Cómo ayudar a tu hija anoréxica o bulímica

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA AYUDAR A UN FAMILIAR CON TRASTORNOS DE CONDUCTA ALIMENTARIA?

anorexia Cuando hablamos de los TCA (Trastornos de conducta alimentaria) podemos hablar de varios tipos de patologías relacionadas con la ingesta de comida. En este caso, nos vamos a centrar en la Anorexia nerviosa y Bulimia nerviosa que son problemas más asociados a la mujer, y que se consideran enfermedades graves. 

Algunas de las diferencias entre ambos problemas son:

La Anorexia nerviosa es definida como “el rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal (85% menor a lo esperable), miedo intenso a convertirse en obeso, alteración de la percepción del peso o la silueta”. En las mujeres prepuberales, presencia de amenorrea (al menos tres ciclos consecutivos). Si la anorexia es acompañada de atracones, purgas y vómitos provocados se denomina entonces como anorexia del tipo compulsivo/purgatorio.

La bulimia nerviosa se define por la presencia de atracones recurrentes, conductas compensatorias inapropiadas con el fin de ganar peso (al menos dos veces por semana por un período de tres meses), provocación de vómitos, uso de laxantes, diuréticos, enemas, fármacos, ayuno, ejercicio excesivo. Si no se recurre regularmente a provocarse el vómito ni usa laxantes, diuréticos o enemas en exceso entonces se denomina bulimia nerviosa del tipo “no purgativa”. 

Como bien sabemos, la familia juega un papel importante en cualquier enfermedad. Pues bien, en los TCA, hay aspectos que si conocemos pueden ser de gran ayuda a nuestro familiar y  por lo tanto a toda la estructura de la misma. 

Uno de los factores que pueden contribuir a que se desarrolle un trastorno de conducta alimentaria, es la sobreprotección y la excesiva tolerancia. Es decir, en la educación una forma de prevenir los TCA, es evitar estos extremos. Tampoco se puede pensar que todos/as los enfermos con este problema hayan recibido pautas de educación inadecuadas. 

Hay multitud de aspectos que pueden influir, uno de ellos es el caso de familias que le dan demasiada importancia a la apariencia, “la niña ha sido educada observando siempre en su casa dietas restrictivas”. Incluso se dan casos de familias que hacen competiciones por bajar kilos. Asimismo puede influir que los padres hayan padecido o padezcan trastornos alimentarios y la hija tome como ejemplo las conductas de sus progenitores. 

Otro motivo de que se produzcan este tipo de trastornos puede ser la muerte del padre o de la madre, la hija está mas susceptible y por lo tanto es más fácil caiga en estos problemas. 

A su vez, podemos encontrar el caso de que los padres no se pongan de acuerdo, que haya una falta de consenso en la educación y haya desembocado en inseguridades, miedos, baja autoestima… y como consecuencia de ello se desarrolle la enfermedad en su primogénita. 

Otro aspecto importante que se debe evitar es la carencia de límites familiares. Cuando se habla de límites se hace referencia a lo que normalmente llamamos normas básicas de una casa, las cuales deben ser adaptadas a las edades de los hijos, y al contexto social-cultural al que vivimos y deben cumplirse con rigor o habrá algún tipo de restricción que le sea agradable al menor. 

Otra curiosidad de la estructura familiar de pacientes anoréxicas o bulímicas es que en la familia haya un  intercambio de roles por ejemplo la hija “mande” más que los padres. Son aspectos que hay que como es obvio hay que evitar. 

Si hablamos de las reacciones comunes que se suelen dar cuando un padre o una madre advierten que su hija (recordemos que la mayoría son del género femenino), padece de un trastorno de conducta alimentaria, suelen ser sorpresa, incredulidad, culpabilidad, tristeza, angustia, impotencia, incomprensión, nerviosismo, sobreprotección, preocupación, negación, pasividad.. 

Cuando el problema ya se ha descubierto, lo común que se de es ver como las madres suelen ser las que controlan más a las hijas “poli malo” mientras el padre suele  tapar más la conductas inapropiadas de la misma, coloquialmente podemos decir que ellos son el “poli bueno”. Este es uno de los motivos por los cuales todo el círculo familiar debe tener información adecuada de qué es lo mejor para su hija, tanto a nivel de relaciones comunicativas como de las pautas de alimentación que le propongan los nutricionistas expertos en esta problemática, incluso de la medicación que debe ingerir si fuera necesario. 

Después de haber dado un poco de información de los motivos que pueden llevar a un TCA en relación con la familias y por tanto aspectos que se pueden prevenir, se va a explicar seguidamente que es lo que podemos hacer cuando este problema ya se ha dado en nuestro contexto familiar. 

 

  • Es muy importante obtener información, ya sea la enferma o los familiares. Dicha información, la podemos obtener tanto de profesionales de la salud (psicólogos, psiquiatras, médicos/as, enfermeros/as…), como de libros y de algunas páginas adecuadas de Internet.

 

  • Como es evidente, cuando hay sospechas de que un familiar padece un TCA,  es imprescindible acudir a su médico y él/ella le derivará al profesional adecuado. Normalmente le derivará a un psicólogo y/o psiquiatra. Aunque también puede ir directamente a un psicólogo especializado en trastornos de la conducta alimentaria. Como ya se ha mencionado, los facultativos entrenados para ayudar al paciente con estas enfermedades son sobre todo médicos, psicólogos, psiquiatras, y nutricionistas.

 

  • Por otra parte, sabemos que estos problemas afectan inevitablemente al ambiente familiar. Puede haber una desesctructura de la misma, otro tipo de afectaciones emocionales, por ejemplo sentimientos de culpabilidad como se ha mencionado anteriormente. Por ello es recomendable que el familiar también acuda a un psicólogo si siente que le situación le desborda ya que también pueden florecer aspectos negativos del pasado que no superó en su momento.

 

  • Otro de los caminos a tomar, muy satisfactorios para las pacientes son las asociaciones de Anorexia y Bulimia que hay por toda España. Algunos de los beneficios de estas asociaciones son; se suele contar ya con ese equipo multidisciplinar que se mencionaba anteriormente (psicólogo, psiquiatra, nutricionista), suelen ser cuotas muy ecónomicas y también se trabaja en paralelo con la familia en terapias de grupo. La desventaja es que la/él psicóloga/o dispondrá de menos tiempo para hacer terapias individuales que si va un psicólogo/a privado/a. Por otro lado es útil saber que lo normal es que al principio le acompañe un familiar y con el tiempo vaya sola.

 

La percepción de las asociaciones por parte de las usuarias suele ser muy positiva. Las palabras de una de ella son  “aquí me siento comprendida, no hay tabús, todas tienen algo en común conmigo, tengo motivaciones para el futuro y seré policía, esta asociación ha sido como mi segunda casa”. Desde dichas asociaciones se transmite una idea Esperanzadora que suele calar en ellas, sobre todo potenciando la identificación con sus compañeras que han logrado vencer a esa sombra que tanto les amargaba.

 

“SABEN QUE TIENEN UN LARGO CAMINO QUE RECORRER Y QUE TRABAJAR PERO QUE OBTENDRÁN SU RECOMPENSA”.

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Respuestas a “Cómo ayudar a tu hija anoréxica o bulímica”

  1. La Mati Dijo:

    Yo tengo en mi farmacia unas pastillas buenísimas, pero hay que tomarlas cada 8 horas… es importante…

  2. Raúl Dijo:

    Interesante. Buen trabajo y muy didáctico Amanda. Lo has estructurado bien, lo has escrito en un lenguaje asequible y no has incurrido en vaguedades. Buen artículo.

  3. admin Dijo:

    Excelente artículo Amanda.

    Voy a implementar un sitio en la portada de la web para artículos de alta calidad ya que este tipo de redacciones merecen estar por más tiempo en la home

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